Tango Del Viudo
(Fragmento)
 
            ¡Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola!               
He llegado otra vez a los dormitorios solitarios,
a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez               
tiro al suelo los pantalones y las camisas,
            no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes.
               
Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.
 
Autor: Pablo Neruda
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Marzo 2007